Situadas a unos 965 km de la costa continental de Ecuador, las remotas islas Galápagos figuran entre los mejores destinos del mundo para la observación de fauna. Vinculadas para siempre a Darwin y a la teoría de la evolución, albergan una asombrosa diversidad de paisajes y especies, muchas de ellas endémicas de estas islas, sus mares y sus cielos.
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✩ Observa la naturaleza en su estado más puro.
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Un archipiélago por descubrir
Las Galápagos están formadas por 13 islas principales y decenas de islas e islotes más pequeños, repartidos a lo largo de 59 500 km² del Pacífico. Se trata de un territorio inmenso, tanto por mar como por tierra, y el aislamiento de las islas más remotas hace que muchas de ellas sean inaccesibles para quienes viajan por libre. Sin embargo, son precisamente esos lugares los únicos donde es posible observar algunas especies. Por eso, para quien quiera descubrir todo –o casi todo– lo que las Galápagos ofrecen, lo mejor es embarcarse en un crucero de expedición con un operador experimentado, como National Geographic-Lindblad. Recorrer el archipiélago en barco amplía enormemente las posibilidades de exploración y, según el itinerario, permite visitar algunas de las islas más apartadas.
Turistas en un crucero por las Islas Galápagos volviendo al barco principal. © Jess Kraft / Shutterstock
Un día típico a bordo puede incluir hasta cuatro excursiones, con dos o incluso tres opciones para elegir en cada una de ellas. La jornada suele comenzar con una salida antes del desayuno, hacia las 6.30. Tras desayunar llega la segunda excursión, y por la tarde, una o dos actividades más. Mientras tanto, el barco navega hacia el siguiente punto de interés, y entre salida y salida, el viajero puede recuperar fuerzas, cambiarse de ropa o asistir a alguna charla impartida por los guías naturalistas de a bordo.
Lo más difícil de un viaje como este es decidir qué excursiones elegir. En la Tagus Cove, frente a la isla Isabela, en el oeste del archipiélago, tuve que escoger entre recorrer a pie los impresionantes paisajes volcánicos hasta el lago Darwin, situado en un cono de toba en las laderas del volcán del mismo nombre, hacer una salida en zodiac por la costa en busca de pingüinos de las Galápagos y otras aves, o explorar la misma zona en kayak para observar la fauna. Aunque me atraía la idea de seguir los pasos históricos de Darwin y siempre disfruto remando, al final no podía arriesgarme a perder la oportunidad de ver los pingüinos. Además, quería tener las manos libres para hacer fotos en cualquier momento. Contemplar a estos animales caminando torpemente entre las rocas y zambulléndose en el mar fue, sin duda, uno de los momentos más memorables de todo el viaje.
Submarinista con un tiburón ballena en las islas Darwin de las islas Galápagos. © Lindsey Lu / Shutterstock
Cara a cara con la fauna
Al menos la mitad de las experiencias de un crucero de expedición transcurren bajo el agua, y se presentan numerosas oportunidades para practicar esnórquel en aguas profundas, en ocasiones incluso dos veces al día. Según la zona en la que uno se encuentre, podrá maravillarse con tortugas marinas verdes, iguanas marinas, juguetones leones marinos, pingüinos de las Galápagos, mantarrayas gigantes, tiburones y una asombrosa variedad de peces. Eso sí, siempre hay que mantener una distancia mínima de 2 m con estos animales y seguir las indicaciones del guía naturalista.
Casi todos los itinerarios hacen escala en Puerto Ayora, en la isla Santa Cruz, donde se encuentra la Estación Científica Charles Darwin, centro de cría de tortugas gigantes donde se pueden conocer los proyectos de investigación y conservación que se llevan a cabo y observar ejemplares jóvenes y recién nacidos de estos quelonios. Tierra adentro, en el Rancho el Manzanillo también se ven tortugas gigantes en libertad mientras se desplazan lentamente sobre la hierba o se refrescan en pequeñas lagunas. Es importante aguzar el oído: hay algo realmente extraordinario en el sonido que estos reptiles prehistóricos hacen al inhalar y exhalar lentamente. Esto es lo más parecido a la esencia de las Galápagos..., o no; después de cada encuentro con la naturaleza y la fauna de este lugar extraordinario, uno tiene, una y otra vez, la sensación de estar viviendo un momento único e irrepetible.
No te vayas sin...
Visitar el Rancho el Manzanillo en las tierras altas de la isla Santa Cruz, para tener la oportunidad de contemplar decenas de tortugas gigantes en libertad.
Practicar esnórquel en aguas profundas frente a la costa de la isla Fernandina, donde se verán tortugas marinas verdes, leones marinos de la Galápagos, iguanas marinas y una extraordinaria variedad de peces.
Subir los más de 370 escalones que conducen a la cima de la isla Bartolomé y contemplar desde allí la icónica Roca Pináculo y la isla Santiago.