Hacer un safari a pie por el Parque Nacional de Gombe, Tanzania

Escrito por
Anthony Ham, Lonely Planet

16 Septiembre 2026
3 min de lectura
© John Giustina/Getty Images
Dos chimpancés en el Parque Nacional de Gombe, Tanzania.

Corría el año 1960 cuando una joven Jane Goodall emprendió viaje a Gombe, en el oeste de Tanzania, para estudiar a los chimpancés. Considerada una de las conservacionistas más admiradas y queridas del mundo, Goodall falleció en el 2025, y no se me ocurre mejor manera de rendir homenaje a su legado y celebrar su vida que seguir sus pasos.

━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

✩ Un encuentro inolvidable con nuestros parientes más cercanos.

━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

Los primeros 15 años que Jane Goodall pasó junto a los chimpancés de Gombe marcaron un antes y un después en la primatología. No se trataba de estudiar a los animales desde la distancia: la científica comprendió que, para entender de verdad a unos seres con los que compartimos más del 99% de nuestro ADN, tenía que acercarse a ellos. Mucho. Su método revolucionó la forma de investigar el comportamiento animal y permitió descubrir aspectos fascinantes de la vida de los chimpancés: cómo utilizan herramientas, cómo cazan y se enfrentan con otros grupos, cómo establecen vínculos familiares que duran toda la vida –en ocasiones, relaciones monógamas– e incluso cómo adoptan a las crías huérfanas. Más de 65 años después de su inicio, el trabajo de Goodall continúa y constituye el estudio ininterrumpido sobre comportamiento animal más longevo del planeta.

Imagen eliminada.

Orilla del Lago Tanganyika en el Parque Nacional de Gombe. © Josemar Franco / Shutterstock

El legado de Jane Goodall

Cada vez que viajo al oeste de Tanzania siento que tengo la oportunidad de conectar con una de las historias más inspiradoras de la conservación y preservación de la naturaleza. Los chimpancés que hoy habitan Gombe son descendientes directos de aquellos que Jane Goodall conoció personalmente. Y siguen siendo tan accesibles como lo fueron sus antepasados.

Mi aventura comienza poco después de entrar en el Parque Nacional de Gombe, cuando me encuentro con mi guía. Algunos de los guías del parque son hijos o nietos de los afortunados guardas que trabajaron junto a Goodall hace décadas; quienes llegaron a conocerla en persona disfrutan especialmente recordando aquellos años y compartiendo sus vivencias con ella.

El inicio de la caminata resulta emocionante, mientras intento imaginar lo que me espera. En este mundo mágico de selva tropical, densa y exuberante, me rodea una sinfonía de sonidos desconocidos. A lo largo de los senderos, todo parece estar vivo, amenizado por el incesante ruido de los insectos y los cantos y llamadas de aves y primates. A veces, el guía guarda silencio para que sea el propio bosque quien hable. Otras, aprovecha la caminata para contar historias sobre los chimpancés y el mundo que habitan: anécdotas de la época de Goodall, las amenazas a las que se enfrenta la población de Gombe y el hecho de que los más de 100 chimpancés del parque pertenecen a una subespecie en peligro de extinción.

De repente, el guía se detiene y levanta la mano. Todos guardamos silencio, completamente atentos a cuanto nos rodea, ansiosos por descubrir el primer indicio de su presencia. Y entonces aparecen.

Imagen eliminada.

Grupo de chimpancés en el Parque Nacional de Gombe. © SeppFriedhuber/Getty Images

Cara a cara con los chimpancés

Los chimpancés son animales sociables y temperamentales, y siempre que recorro el parque me pregunto cómo es posible que no los haya visto unos minutos antes. Ya sea entre las ramas o sobre el suelo del bosque, las familias de estos primates están siempre en movimiento. Es posible observar a un individuo utilizando una ramita para extraer termitas de su nido, a una madre acicalando a su cría, o a dos machos adolescentes en una disputa. Hay momentos en los que su parecido con los seres humanos resulta verdaderamente sobrecogedor.

Las normas del parque nacional establecen que los visitantes deben mantenerse a una distancia mínima de 10 m de los chimpancés, aunque ellos no siempre parecen estar dispuestos a respetarla. Como se trata de animales salvajes, nunca sé cómo transcurrirá la hora que tengo asignada para observarlos. A veces permanecen completamente indiferentes a mi presencia, lo que me permite contemplarlos tal y como hizo Jane Goodall. En otras ocasiones, sienten tanta curiosidad por mí como yo por ellos… y es entonces cuando deciden acercarse de verdad.

Esos 60 min siempre me parecen demasiado breves, pero a modo de consolación me digo a mí mismo que pocas horas pueden vivirse en la naturaleza con tanta intensidad como la que acabo de compartir con los chimpancés de Jane Goodall.

No te vayas sin...

Pedir a los guías ir hasta el antiguo punto de alimentación de chimpancés de Jane Goodall, hoy ya en desuso, pero que sigue siendo un lugar cargado de simbolismo y un vínculo directo con su legado en Gombe. 

Bajar hasta la orilla del lago Tanganica, el segundo lago de agua dulce más grande del mundo por volumen. Al otro lado de sus aguas se encuentra la República Democrática del Congo. 

Visitar el Museo del D. Livingstone, en Ujiji, una de las localidades comerciales más antiguas de África.

Tienda

Un recorrido por más de 200 libros de viaje para descubrir todos los países del mundo.

Tanzania 6

24.90€