África y la Antártida proponen experiencias que llevan el viaje hasta territorios remotos y encuentros difíciles de olvidar. Desde observar a los chimpancés de Gombe y perderse entre la selva y las playas de Santo Tomé y Príncipe hasta atreverse con un chapuzón en las aguas heladas de la Antártida, estas aventuras invitan a conectar con la naturaleza en su estado más puro y sorprendente.
1. Atreverse con un chapuzón polar en la Antártida
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Hermoso iceberg azul y témpano de hielo en la bahía del Almirantazgo, isla Rey Jorge, Antártida. ©Don Fink/Getty images
De todas las experiencias que he vivido, lanzarme desde una zodiac al océano Austral, frente a la península Antártica, fue la más extrema de todas. La intensa descarga de adrenalina de la anticipación quedó inmediatamente eclipsada por el impacto de sumergirme en unas aguas a 0°C. Nunca volví a ser la misma.
2. Descubrir el paraíso insular más desconocido de África (Santo Tomé y Príncipe)
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Playa de Santo Tomé al amanecer. ©Aldo Pavan/Getty Images
Santo Tomé y Príncipe es uno de los secretos mejor guardados de África. Sus dos islas principales están cubiertas de exuberantes bosques y bordeadas por bahías salpicadas de islotes y playas desiertas. Su identidad se ha ido forjando bajo el influjo de espectaculares formaciones geológicas, una arquitectura que rezuma herencia portuguesa y una gastronomía y una escena musical sencillamente excepcionales. Este pequeño país insular me conquistó desde el mismo instante en que llegué.
3. Hacer un safari a pie por el Parque Nacional de Gombe (Tanzania)
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Chimpancés en el Parque Nacional de Gombe. ©Paco Forriol / Shutterstock
Corría el año 1960 cuando una joven Jane Goodall emprendió viaje a Gombe, en el oeste de Tanzania, para estudiar a los chimpancés. Considerada una de las conservacionistas más admiradas y queridas del mundo, Goodall falleció en el 2025, y no se me ocurre mejor manera de rendir homenaje a su legado y celebrar su vida que seguir sus pasos.