Oceanía propone experiencias que conectan con el paisaje, las culturas ancestrales y la estrecha relación de sus pueblos con la naturaleza. Desde descubrir el arte indígena en el corazón rojo de Australia hasta explorar el vínculo de la Polinesia Francesa con el océano o acercarse al Fa'a Samoa, estas propuestas invitan a conocer tradiciones vivas y formas de entender el mundo profundamente ligadas al territorio.
1. Sumergirse en el arte del desierto rojo australiano
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Turistas haciendo senderismo en Kings Canyon, en el interior de Australia Central. ©CYSUN / Shutterstock
El outback australiano suele describirse como un lugar llano y árido. Sin embargo, aunque esté aislado, el corazón de Australia está muy lejos de ser un territorio vacío. Cuanto más tiempo el viajero dedica a contemplar su paisaje, más ve como cambia ante sus ojos, revelando una belleza inesperada y una naturaleza vibrante a quienes saben detenerse a observarlo… o a plasmarlo sobre un lienzo.
2. Embarcarse en una aventura en el océano (Polinesia Francesa)
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Paisaje montañoso de la isla de Raiatea en la Polinesia Francesa. ©gg-foto / Shutterstockk
Puede parecer un poco obvio recomendar un destino tropical del sur del Pacífico por sus aguas color aguamarina. Pero en la Polinesia Francesa las experiencias en el océano van mucho más allá de relajarse en playas de arena blanca: son una oportunidad para comprender mejor la cultura polinesia y su forma de vida.
3. Vivir el 'Fa'a Samoa' (Samoa)
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Cascada Sopoaga entre la exuberante vegetación de Samoa. ©Ed Goodacre / Shutterstock
Con una abundancia casi desbordante de playas de arena blanca, aguas turquesas y palmeras mecidas por la brisa, Samoa responde con creces a la imagen del paraíso del sur del Pacífico. Pero también destaca por el profundo orgullo con el que conserva su singular cultura polinesia. A pesar de los esfuerzos de misioneros y potencias extranjeras por transformarla, Samoa y su gente han permanecido fieles al Fa'a Samoa, la muy querida “manera samoana de vivir”.