Cuando en el resto de EE UU hace frío, en Miami sigue haciendo un calor tropical. Tiene un estilo irresistible, desenfadado y sin ningún tipo de complejo a la hora de llamar la atención. South Beach combina el glamur de una ciudad sofisticada con el ambiente relajado de un pueblo costero, todo ello concentrado en un pequeño barrio perfecto para recorrer a pie. Hay pocos lugares como este para disfrutar del sol, vivir la noche entre sus magníficos hoteles art déco y disparar fotos sin cesar.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
✩ Un paseo por la cara más elegante de Miami.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
El renacimiento del art déco
Frente a las arenas blancas y las aguas turquesas del océano Atlántico, los hoteles art déco de Collins Avenue constituyen una de las imágenes más emblemáticas de South Beach. Pero aquí no se encontrará el bullicio que se respira en el luminoso tramo de Ocean Drive, sino una refinada colección de hoteles-boutique de lujo: la nueva generación de aquellos establecimientos irresistiblemente modernos que definieron el glamuroso South Beach de la década de 1990.
Algunos de esos hoteles legendarios están reinventándose para encarar una nueva etapa. El Delano ya ha reabierto y el Raleigh está a punto de hacerlo. Famosos en su día por su diseño minimalista, sus huéspedes de renombre y sus animadas fiestas junto a la piscina, hoy abrazan un concepto de lujo mucho más discreto. Sus vestíbulos transmiten calidez, con interiores de tonos neutros que invitan a la calma, algo nada fácil de encontrar en pleno corazón de South Beach. Y lo mejor de todo es que no hace falta alojarse en ellos para disfrutar de la experiencia: basta con ir enlazando los bares de varios hoteles en una misma noche.
Coches pasando por la Collins Avenue de Miami Beach. ©Kamira/Shutterstock
De bar en bar por Collins Avenue
Lo que más me entusiasma de este renacimiento de Collins Avenue es la oportunidad de revivir parte de la magia de la década de 1990 recorriendo sus hoteles al caer la tarde, mientras descubro su renovada escena coctelera. El emblemático Rose Bar del Delano ha vuelto, y es un lugar fantástico para empezar –o terminar– la noche con una copa de champán o un cóctel clásico. Desde allí me gusta caminar hasta el Shelborne by Proper, instalarme en su amplio salón de techos altos y saborear un South Beach Spritz mientras disfruto de una actuación de jazz en directo o de una sesión de DJ.
Muy cerca están también el nuevo The James Miami Beach, una reinterpretación del histórico hotel Nautilus, y el renovado SLS South Beach. Estos, junto con el Setai y el W South Beach, son paradas perfectas para tomar una copa o cenar en alguno de sus restaurantes donde, además de comer bien, uno va a ver y dejarse ver.
Un poco más al sur y una manzana hacia el oeste, en Washington Avenue, hay otro lugar imprescindible para quienes disfrutan del ambiente más animado (y también una buena opción para alojarse si se viaja con un presupuesto ajustado y no importa que las habitaciones sean pequeñas, aunque con mucho encanto): con unos interiores de tonos pastel y palmeras diseñados por Ken Fulk, y el sello del músico Pharrell Williams y del empresario de la noche de Miami David Grutman, el Goodtime Hotel es un auténtico sueño a menudo colgado en Instagram y parece estar siempre listo para la fiesta.
Edificio Art Deco en Ocean Drive. © Just dance / Shutterstock
Un hotel para cada viajero
Si se prefiere un ambiente más tranquilo, habrá que entrar en los relajantes vestíbulos del Betsy Hotel, de inspiración literaria, o del 1 Hotel South Beach, con su marcada filosofía sostenible. También merece la pena acercarse hasta Belle Isle, donde el Standard Spa, Miami Beach recibe a tantos miamenses como visitantes extranjeros y del resto del país. Es mi lugar favorito para quedar con los amigos al atardecer: la terraza Lido, junto a Biscayne Bay, ofrece un ambiente elegante pero desenfadado, perfecto para disfrutar de un frosé mientras se acaricia a los simpáticos perros de los vecinos.
Y hablando de criaturas adorables, para quien viaje a South Beach con niños, siempre recomiendo alojarse en el Loews Miami Beach. Su excelente ubicación, el club infantil, las instalaciones pensadas para familias y la posibilidad de que madres y padres también disfruten de aquello por lo que todo el mundo viene a Miami –un poco del glamur de South Beach– lo convierten en una apuesta segura.
No te vayas sin...
Relajarse en el South Pointe Park, el lugar perfecto para disfrutar de un pícnic con comida para llevar comprada en el Joe's Stone Crab, y de un cóctel del bar al aire libre Smith & Wollensky.
Probar una croqueta o una empanada comprada en las ventanitas del Las Olas Cafe, en 6th St, o en la gasolinera Valero, en 23rd St.
Correr, pasear o ir en bici por el Miami Beach Boardwalk, que se extiende a lo largo de 11 km junto al mar, desde South Pointe hasta Surfside, pasando frente a los hoteles más emblemáticos de South Beach.