Saborear el placer de viajar sin prisas en Minnesota, EE UU

Escrito por
Bailey Freeman, Lonely Planet

14 Septiembre 2026
3 min de lectura
© GummyBone/Getty Images
Vista aérea del faro Split Rock a la salida del sol

La ruta panorámica que une Minneapolis con la Boundary Waters Canoe Wilderness Area recorre plácidamente la North Shore, la costa de Minnesota bañada por el espectacular lago Superior. Aquí el viajero encontrará de todo: historia de los pueblos indígenas y de las comunidades inmigrantes, aventuras al aire libre junto al lago y una ventana a algunos de los paisajes más agrestes de EE UU.

━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

✩ Bosques infinitos, pueblos con encanto y la inmensidad del lago Superior.

━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

Soy prácticamente una profesional de los viajes por carretera. Se me da bien enlazar destinos para convertirlos en grandes aventuras, y optimizar las rutas es casi una obsesión para mí. Por eso, cuando me senté a planificar mi recorrido de 515 km por la North Shore de Minnesota, me sorprendió descubrir que mi habitual estrategia de pasar una noche aquí y otra allá no iba a funcionar. Casi todos los alojamientos exigían una estancia mínima de dos noches, y lo que a priori parecía un inconveniente terminó siendo lo mejor que podía haberme pasado.

La North Shore, kilómetro a kilómetro

Salí de Minneapolis rumbo norte y mi primera parada fue la encantadora ciudad de Duluth. Esta puerta de entrada al lago Superior se alza sobre las colinas donde Minnesota se encuentra con Wisconsin y el río St. Louis desemboca en el inmenso lago. Duluth mantiene un pie en un pasado complejo y cargado de matices y otro en un futuro que se antoja innovador. A quienes les apasione la historia les encantará descubrir la trayectoria de la Fitger's Brewery, cervecería fundada en 1857, o visitar el completísimo Lake Superior Railroad Museum. Los amantes de las artes no deberían perderse una de las atrevidas producciones teatrales de Zeitgeist. Quien prefiera estar al aire libre, puede observar aves rapaces en la Hawk Ridge Nature Reserve o pescar en el cercano río Knife. Y, una vez tachado todo eso de la lista, llega el momento de tomar la Highway 61 en dirección a la North Shore.

Imagen eliminada.

Cascada en el Gooseberry Falls State Park de Minnesota. © C. Chase Taylor/Getty Images

Es aquí donde empieza a desplegarse toda la grandeza del norte de Minnesota. A la derecha, el lago Superior se extiende como un inmenso espejo resplandeciente; a la izquierda, los densos bosques de Northwoods envuelven la carretera. Yo hice una parada cerca de Two Harbors, en un hotel construido con antiguos vagones de mercancías, para trepar entre las rocas del Gooseberry Falls State Park, contemplar las vistas desde el Tettegouche State Park y relajarme junto al río en el Temperance River State Park.

Después pasé unos días en Grand Marais, una encantadora localidad a orillas del lago que pasó de ser un asentamiento comercial indígena a convertirse en un centro maderero y, más tarde, en una comunidad de artistas. Aquí hay que empezar el día con un desayuno casero en el Blue Water Cafe y luego dedicar unas horas a recorrer las numerosas galerías de arte locales.

Imagen eliminada.

En canoa por el Lago Kekekabic en las Boundary Waters de Minnesota. © Wildnerdpix / Shutterstock

El lado más salvaje de Minnesota

A continuación seguí directamente hacia el norte por el histórico Gunflint Trail hasta adentrarme en la Boundary Waters, el espacio natural protegido más septentrional de Minnesota, con más de un millar de lagos conectados por rutas para canoas. La tranquilidad del lugar actuaba como un bálsamo: los álamos temblones susurraban con la brisa, el agua acariciaba suavemente las orillas y el tiempo parecía transcurrir muy despacio. Me alojé en el acogedor Borderland Lodge y disfruté de mañanas serenas en el porche, café en mano, contemplando cómo las águilas calvas planeaban sobre el bosque. Animo a quien vaya al lugar a remar por alguno de los lagos; con un poco de suerte, quizá vea un alce entre los humedales, e incluso en otoño e invierno pueden aparecer lobos. Este es un lugar para saborearlo sin prisas.

Cuando el viajero haya disfrutado de la naturaleza salvaje de Minnesota (al menos por ahora), puede regresar a Minneapolis, la vibrante capital del estado, para visitar las galerías de vanguardia del Northeast Arts District, descubrir la refinada cocina indígena del prestigioso restaurante Owamni y despedir el día contemplando la puesta de sol desde cualquiera de los parques urbanos de la ciudad. Es el broche perfecto para una de las rutas por carretera más singulares de EE UU.

No te vayas sin...

Subir a un crucero al amanecer en Duluth y ver cómo el sol tiñe de tonos anaranjados las aguas del lago Superior. Es pura magia. 

Hacer una parada en el famoso Rustic Inn, cerca del Gooseberry Falls State Park, para probar una de sus tartas. Lo suyo es pedirla en el food truck del exterior y disfrutarla en el porche del restaurante o llevársela para un pícnic. 

Dar un bocado a uno de los esponjosos dónuts de World's Best Donuts, en Grand Marais; puede que su nombre no sea ninguna exageración.