Con sus tranquilas calles y sus hileras de amplias casas tradicionales con fachadas blancas y rodeadas de exuberantes jardines, Skanör-Falsterbo es un refugio perfecto para quienes desean bajar el ritmo y disfrutar del verano escandinavo. Bañada por magníficas playas, esta “Riviera sueca” es un destino costero ideal para desconectar.
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✩ Playas, naturaleza y calma a orillas del Báltico.
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Situadas en una estrecha lengua de tierra que se adentra en el sur del mar Báltico, a solo 35 min en coche de Malmö y a 1 h de Copenhague, Skanör y Falsterbo son dos pequeñas localidades unidas por un puente que cruza un estrecho canal. Ocupan una península que alcanzó notoriedad durante el auge del comercio del arenque en el s. xiii. Mucho más tarde, sus playas y su clima templado comenzaron a atraer tanto a residentes permanentes como a veraneantes procedentes de Malmö. Mi familia y yo visitamos el lugar en agosto, justo al final de la temporada. Después de un vuelo desde Nueva York, el bullicio de Estocolmo y un trayecto en tren de alta velocidad con un niño pequeño, las tranquilas calles de Skanör fueron toda una revelación: nunca había respirado un aire tan limpio y sereno.
La zona cuenta con varios hoteles que rebosan encanto, y nosotros decidimos alojarnos en el Gässlingen, un establecimiento de estilo contemporáneo donde pasábamos el día alternando entre la piscina, el jacuzzi y la sauna. Su ubicación, en el extremo norte de la península, también nos permitía llegar fácilmente a pie hasta el mar y acceder a la reserva natural que protege buena parte de la costa. Seguimos un sendero entre la hierba durante 9 km hasta la punta de la península, pasando junto a interminables hileras de pequeñas casetas de baño de madera. Por el camino también vimos los tres campos de golf de la zona y, aunque no practicamos este deporte, nos detuvimos a tomar una cerveza en el pub del Falsterbo Golfklubb para poner el broche perfecto a una tarde de paseo.
Una duna de arena en la playa de Skanör-Falsterbo, en Escania (Suecia). © Lena Si / Shutterstock
Una experiencia revitalizante
Para que a ojos del visitante Skanör-Falsterbo sea realmente la Riviera sueca, es preceptivo un baño en el mar. Las casetas de baño son de propiedad privada y las aguas del Báltico están bastante frías, pero eso no debería impedir al viajero llevar una toalla y darse un chapuzón desde el Falsterbo Brygga, un muelle de baño que se adentra varios cientos de metros en el mar por el lado sureste de la península. Antes o después de la playa, vale la pena acercarse al restaurante Kust Falsterbo para almorzar o disfrutar de un fika, la tradicional pausa sueca para tomar café y un dulce –si tienen tarta de manzana, hay que pedirla–. Y aunque hace mucho tiempo que los arenques desaparecieron de estas aguas, la tradición marinera de la región sigue muy viva en el Fiskhuset Skanör, un restaurante especializado en marisco en el noroeste de la península. Nosotros disfrutamos de un fish and chips, por supuesto de un gravlax de salmón con patatas al eneldo, y compramos algunas delicias de marisco para llevar.
Un grupo de Skånegås, una raza de gansos domésticos originarios de Scania en Suecia. © Savikutty Varghese / Shutterstock
Una de las cosas más entrañables de Skanör-Falsterbo es la devoción local por los gansos: es imposible escapar a los homenajes dedicados a estas curiosas aves palmípedas de andar pausado. Cada año se les rinde homenaje durante el Gåsaloppet, una celebración de la víspera de San Juan que incluye carreras y una feria en el centro urbano. Ese cariño por sus vecinos emplumados también puede verse en los zuecos que vende la tienda Falsterbotofflan, decorados a mano con la imagen de un ganso y que, además, pueden personalizarse con el nombre que el cliente desee.
Puede que el Báltico sea bastante más frío que la otra Riviera, la de la Costa Azul, y que estas localidades sean mucho más tranquilas que Saint-Tropez, pero una escapada veraniega a la Riviera sueca me regaló algunos de los momentos más relajados y apacibles de todo el año.
No te vayas sin...
Descubrir la historia danesa y sueca en el Museo de Falsterbo y disfrutar del arte contemporáneo en el Falsterbo Photo Art Museum, que permiten acercarse al pasado y el presente de la península.
Relajarse en una sauna. Adquirir un pase de día para el elegante balneario Kallbadhus, junto al mar, donde uno entra en calor antes de darse un revitalizante chapuzón en las frías aguas del Báltico.
Probar los 'kardemummabullar' (bollos de cardamomo), una de las especialidades más populares de Suecia. En verano pueden comprarse en el carrito de café que se instala junto a la carretera principal de la península.