Puede parecer extraño que los viajeros que visitan la ciudad de montaña de Darjeeling, en el este de la India, hagan cola para subir a un tren que tarda 2 h en recorrer apenas 14 km. Pero es que en el Ferrocarril Darjeeling del Himalaya, conocido cariñosamente como el “Tren de Juguete”, el verdadero atractivo reside en el propio viaje.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
✩ Una de las grandes aventuras ferroviarias de Asia.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
Un viaje con más de un siglo de historia
Si hay algo que los habitantes de Darjeeling dan por sentado es la presencia cotidiana de este pequeño tren azul, que serpentea entre colinas, valles, túneles y plantaciones de té. Junto con el ferrocarril Kalka-Shimla, en las estribaciones del Himalaya, y el ferrocarril de montaña Nilgiri, en el estado meridional de Tamil Nadu, el Ferrocarril Darjeeling del Himalaya forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco, que reconoce estas líneas como “ejemplos vivos de la ingeniería ferroviaria de finales del s. xix y principios del s. xx”.
Construido por los británicos para transportar el preciado té desde las plantaciones de montaña hasta las fábricas de las grandes ciudades costeras –y desde allí enviarlo al Reino Unido–, el “Tren de Juguete” de Darjeeling realizó su primer viaje en 1881 por esa estrecha vía de montaña. Con el tiempo, los trabajadores de las plantaciones y otros habitantes de la región también empezaron a utilizarlo para desplazarse entre las montañas y las llanuras. Hoy el té viaja por medios mucho más rápidos y eficientes, pero el tren sigue cautivando a visitantes de la India y de todo el mundo con sus encantadores vagones azules y su resoplante locomotora de vapor.
El Ferrocarril Darjeeling del Himalaya en la estación de Darjeeling. © Shutterstock / beibaoke
En la actualidad, locomotoras diésel tiran de este tren que cubre el recorrido completo de 88 km entre Darjeeling y el nudo ferroviario de New Jalpaiguri en un trayecto de 7 h. Por desgracia, muchos viajeros no tienen tiempo o no quieren perder tantas horas para un recorrido de menos de 90 km, y es una pena, porque se pierden una vívida experiencia. En todo caso, siempre se puede hacer un tramo más corto de la ruta. Yo, después de cruzar tranquilos campos de Darjeeling envueltos en niebla, subí al tren de vapor para hacer el popular joyride hasta Ghum, la estación de ferrocarril más alta de la India, a 2258 m de altitud. En taxi apenas se tardan unos 20 min en ir desde Darjeeling hasta Ghum, pero el "Tren de Juguete" avanza sin prisas y completa el recorrido de ida y vuelta en unas 2 h. Es importante tener la cámara preparada para fotografiar el Batasia Loop, donde el tren describe un espectacular giro de 360 grados. Y, cuando la niebla de las montañas se disipa, desde la ventanilla pueden contemplarse unas vistas magníficas del Kangchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo.
Mujeres recolectoras pizcando hojas de té en la plantación de té Happy Valley. © Ron Ramtang / Shutterstock
El viaje también es el destino
Pero, para quien tenga ganas y disponga de tiempo, el viaje completo hasta New Jalpaiguri merece muchísimo la pena: el tren avanza lentamente a través de paisajes de lo más diverso, desde fragantes bosques de pinos hasta inmensas plantaciones de té de un intenso color esmeralda, donde los recolectores cargan cestas repletas de hojas recién arrancadas. El recorrido comienza y termina en bulliciosas zonas urbanas, y las vías atraviesan mercados tan estrechos que parece posible tocar los escaparates desde la ventanilla. A lo largo del trayecto, la vida cotidiana transcurre ante los ojos del viajero: niños que caminan de la mano hacia la escuela, o vendedores de chai con sus tiznadas teteras y vasos tintineando. Dentro de los vagones, familias y grupos de amigos comparten comida y, a veces, incluso entonan canciones populares de Bollywood para amenizar el viaje. Recorrer lentamente las verdes colinas envueltas en niebla a bordo del "Tren de Juguete" es una de las experiencias más inolvidables de la India.
Por cierto, los billetes para el Ferrocarril Darjeeling del Himalaya suelen agotarse con bastante antelación, así que conviene comprarlos cuanto antes a través del portal de reservas IRCTC de Indian Railways (si se hace la reserva desde fuera de la India, quizá se necesite utilizar una VPN).
No te vayas sin...
Pasar una noche en la Glenburn Tea Estate, una plantación de té con un encantador alojamiento boutique en las colinas que rodean Darjeeling; se puede visitar la propia plantación, participar en catas de té y comprar excelentes tés de Darjeeling.
Visitar el Tibetan Refugee Self-Help Centre de Darjeeling para conocer la compleja historia política de la comunidad tibetana en la India y llevarse un recuerdo auténtico del lugar.
Bajarse en la estación de Ghum para descubrir su pequeño pero fascinante museo, dedicado a la historia del Ferrocarril Darjeeling del Himalaya.