El outback australiano suele describirse como un lugar llano y árido. Sin embargo, aunque esté aislado, el corazón de Australia está muy lejos de ser un territorio vacío. Cuanto más tiempo el viajero dedica a contemplar su paisaje, más ve como cambia ante sus ojos, revelando una belleza inesperada y una naturaleza vibrante a quienes saben detenerse a observarlo… o a plasmarlo sobre un lienzo.
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✩ Una invitación a contemplar el desierto con otros ojos.
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Estoy sentada junto a Anna Dakin, artista y fundadora de Art Tours of Australia, mientras extiende acuarelas, pinceles y tarros de agua sobre una manta de pícnic. Estamos en Simpsons Gap, en el Territorio del Norte, un paisaje inmortalizado por innumerables artistas australianos, entre ellos el célebre pintor paisajista aborigen Albert Namatjira.
Tras una breve explicación sobre la técnica, llega el momento de llevar el pincel al papel. A nuestro alrededor, los acantilados de arenisca que enmarcan la brecha de Simpsons Gap pasan de intensos tonos anaranjados a profundos matices rojizos. Cuando el calor del día comienza a disiparse, los pájaros inician un diálogo entre ellos a base de cantos desde lo alto. De repente, entre las rocas aparecen ualabíes de patas negras, como si surgieran de la nada. Está claro que este no es un lugar vacío ni desolado.
Brecha Simpson en la cordillera West MacDonnell, Alice Springs. © Vincent_Nguyen/Shutterstock
Nada es solo una roca
Desde la década de 1970, cuando las pinturas de puntos comenzaron a exhibirse en galerías de arte de todo el mundo, el corazón de Australia –una región cuyos límites se extienden, de forma aproximada, entre el Parque Nacional de Uluru-Kata Tjuta y Alice Springs– se ha convertido en uno de los grandes centros de creación artística del planeta. Su aislamiento ha favorecido el desarrollo de formas de expresión únicas, donde el paisaje es siempre el gran protagonista. Loros de vivos colores, serenas pozas de agua y antiguas cordilleras aparecen con frecuencia en pinturas, tejidos y cerámicas creados en la región. Pero aquí una roca nunca es solo una roca: muchas obras narran historias del Dreamtime, el Tiempo del Sueño, un espacio ancestral que define la relación de las personas con el mundo natural.
En Alice Springs, los artistas mantienen vivas estas tradiciones en talleres como el Iltja Ntjarra (Many Hands) Art Centre, donde los visitantes pueden ver trabajar a los descendientes de Albert Namatjira. Desde hace 30 años, un grupo de artistas del pueblo aborigen arrente decora cerámicas con imágenes que reflejan sus creencias, tradiciones y valores culturales.
La instalación surrealista del Campo de Luz en el Parque Nacional Uluru - Kata Tjuta. © Vincent_Nguyen/Shutterstock
El arte también mira al futuro
Pero, igual que ocurre con el paisaje, el arte del centro de Australia no es estático y uniforme, sino que evoluciona y se transforma constantemente. Hoy, artistas multidisciplinares australianos e internacionales emplean láseres, drones e instalaciones sonoras para contar nuevas historias. Más al sur, en el Parque Nacional de Uluru-Kata Tjuta, me acomodo para disfrutar de un pícnic preparado con ingredientes tradicionales del bush tucker indígena, como emú y canguro ahumados. Poco a poco cae la noche y, de repente, 1100 drones comienzan a zumbar sobre nuestras cabezas, dibujando imágenes en el cielo que narran uno de los capítulos de la antigua historia de los Mala. El espectáculo se llama Wintjiri Wiru, que en la lengua anangu significa “hermosa vista hacia el horizonte”. Se suma así a Field of Light, la instalación de Bruce Munro formada por 50 000 esferas luminosas a los pies del Uluru, como una de las grandes experiencias artísticas del Ayers Rock Resort. Sin embargo, mi favorita es Sunrise Journeys, una experiencia al amanecer en la que las obras y la música de cuatro artistas anangu se proyectan sobre los árboles y la arena.
Cuando el sol asoma por el horizonte, siento que comprendo un poco mejor la manera en que el pueblo anangu contempla este paisaje. A mi alrededor, todo parece estar vivo.
No te vayas sin...
Participar en uno de los talleres de acuarela al aire libre organizados por Art Tours of Australia.
Pasear entre las 'Light-Towers' del Kings Canyon, la instalación más reciente de Bruce Munro; repartidas por el desierto rojo, sus 69 torres cambian de color al ritmo de una delicada banda sonora.
Asistir al Parrtjima Australia, el festival de arte contemporáneo de 10 noches que se celebra cada abril a las afueras de Alice Springs y que utiliza la luz y la tecnología para reinterpretar antiguas historias.