Vivir el 'Fa'a Samoa', Samoa

Escrito por
Craig McLachlan, Lonely Planet

20 Septiembre 2026
4 min de lectura
© Meaghan Skinner Photography/Getty Images
 La fosa oceánica de To Sua.

Con una abundancia casi desbordante de playas de arena blanca, aguas turquesas y palmeras mecidas por la brisa, Samoa responde con creces a la imagen del paraíso del sur del Pacífico. Pero también destaca por el profundo orgullo con el que conserva su singular cultura polinesia. A pesar de los esfuerzos de misioneros y potencias extranjeras por transformarla, Samoa y su gente han permanecido fieles al Fa'a Samoa, la muy querida “manera samoana de vivir”.

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✩ Una cultura que sigue marcando el día a día. 

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A las 8.45 de la mañana, todos los días laborables, los 30 integrantes de la Banda de la Policía Real de Samoa salen de la comisaría de Apia, la capital, para dirigirse al edificio del Gobierno, donde a las 9.00 se iza la bandera nacional. Es uno de esos espectáculos auténticos que nunca me pierdo. Mientras la banda interpreta sus marchas y los agentes desfilan con entusiasmo y un inmenso orgullo nacional, el Fa'a Samoa se manifiesta en todo su esplendor.

Aunque la vida cotidiana pueda parecer tranquila y relajada, bajo esa aparente sencillez existe un complejo código de normas tradicionales que se respeta con enorme rigor y que resulta fundamental para los samoanos. Las 'aiga (familias extensas) constituyen el núcleo del Fa'a Samoa: esta es una sociedad basada en el “nosotros”. El objetivo de quienes siguen fieles a las tradiciones es servir a su 'aiga, fortalecerla y garantizar su futuro. Cada familia está encabezada por un matai, que actúa como su representante. Samoa cuenta con 362 aldeas y alrededor de 1800 matai. El respeto por los mayores es esencial y se espera que los niños obedezcan no solo a sus familiares, sino a todos los adultos de la aldea. Por otra parte, los valores cristianos, introducidos en el s. xix, se integraron de forma natural en esta estructura social. Cada pueblo posee al menos una iglesia de gran tamaño –motivo de orgullo para sus habitantes, que procuran que sea más imponente que la de la aldea vecina– y casi toda la población acude a los oficios religiosos de los domingos vestida con sus mejores galas.

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Un colorido fale playero en una playa de arena blanca. © Ed Goodacre / Shutterstock

El Fa'a Samoa se entiende en las aldeas

Aunque una visita a la Samoan Cultural Village de Apia permite descubrir aspectos de la cultura tradicional –como el tejido, el tatau (tatuaje tradicional), la danza o un almuerzo preparado en un umu (horno de piedras calientes)–, la mejor forma de comprender el Fa'a Samoa es adentrándose en las aldeas. Mi opción favorita es alojarme en un fale, una plataforma de madera con techo de paja y, tradicionalmente, paredes de esteras tejidas, situada junto a las playas del sureste de Upolu, la isla principal. También disfruto recorriendo el sendero circular de 2 h que rodea la tranquila isla de Manono, la tercera más grande del país, donde apenas 800 personas viven repartidas en cuatro aldeas. Está a solo 20 min en taxi acuático desde el extremo occidental de Upolu, pero parece otro mundo: no hay carreteras, ni coches, ni perros. Es un lugar donde, cuando el mar está demasiado bravo para que las embarcaciones crucen hasta la isla principal, los adolescentes aceptan con cierto regocijo perder un día de instituto. Otra magnífica manera de acercarse al Fa'a Samoa es asistir a una noche de fiafia (“encuentro feliz”), con música, bailes, cantos y cocina tradicional. Los lugareños que participan en las actuaciones disfrutan tanto como los visitantes que contemplan el espectáculo.

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Las almejas gigantes viven frente a la costa de Samoa. © Mark Fitzsimons/Getty Images

Un modelo que beneficia a todos

Muchos de los principales atractivos naturales de Samoa se encuentran en terrenos que pertenecen a las comunidades locales. A mí no me importa pagar la pequeña entrada que se exige para bajar a la espectacular fosa oceánica de To Sua, nadar en las cristalinas aguas de la piscina de la cueva de Piula o practicar esnórquel en el Santuario de Almejas Gigantes de Savaia. Ese dinero revierte directamente en las aldeas: en Savaia, por ejemplo, se destina a embellecer el paseo marítimo y mejorar las instalaciones de la escuela local. Los responsables de esta área marina protegida recogen las entradas, vigilan el equipo de los visitantes mientras practican esnórquel y ayudan a salvaguardar las enormes y coloridas almejas gigantes de las que la comunidad se siente tan orgullosa.

Con el Fa'a Samoa como piedra angular de su identidad, Samoa es un país orgulloso de sus tradiciones y, al mismo tiempo, un destino absolutamente fascinante.

No te vayas sin...

Bañarse en la fotogénica fosa oceánica de To Sua, una gigantesca dolina de paredes verticales cubiertas de exuberante vegetación, a la que se accede por una empinada (aunque sólida) escalera de madera. 

Ir de compras al animado mercado de Fugalei, en Apia, donde se encontrará prácticamente de todo. La experiencia resulta aún más auténtica gracias al bullicio y al colorido de la estación de autobuses situada justo al lado. 

Refrescarse en la preciosa cascada Togitogiga, dentro del Parque Nacional de O Le Pupu-Pu‘e, cerca de la costa sur de Upolu.