Guyarat, India

Escrito por
Prachi Joshi, Lonely Planet

16 Septiembre 2026
4 min de lectura
© chetansoni/Shutterstock
Adalaj Stepwell o Rudabai Stepwell en la ciudad de Adalaj, cerca de Gandhinagar en el estado de Gujarat, India.

Con salinas que reposan a pleno sol, ciudades salpicadas de templos y la costa más larga de la India, el estado de Guyarat, acariciado por el mar Arábigo, deslumbra por sus contrastes. Aquí los leones corren en libertad, los artesanos mantienen vivos los oficios tradicionales y la historia parece manifestarse en cada piedra. Pocos lugares combinan patrimonio, naturaleza salvaje y hospitalidad como el quinto estado más grande de la India, que también es el más occidental del país.

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✩ Historia, artesanía y naturaleza en un mismo viaje.

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Un patrimonio que sorprende a cada paso

Al llegar a Ahmedabad, la dinámica capital cultural de Guyarat, vale la pena pasear por el impecable paseo fluvial del Sabarmati y disfrutar de su paz y tranquilidad antes de adentrarse en la ciudad vieja, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. Sus laberínticos callejones, mezquitas centenarias y havelis (mansiones con fachadas de madera tallada) revelan un patrimonio vivo tan fascinante como el que se encontraría en el mejor de los museos. 

Por cierto, ya que menciono los museos, mi favorito es el Museo Calico de Textiles, que alberga una extraordinaria colección de tejidos indios y bordados regionales. Las visitas guiadas, gratuitas y disponibles por la mañana y por la tarde, deben reservarse por internet con bastante antelación, ya que las plazas son limitadas.

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Vista del templo del sol Modhera al atarceder. © Mithun Malakar / Shutterstock

Tras pasar un par de días en Ahmedabad, llega el momento de explorar el resto de Guyarat. Una de mis excursiones favoritas es la ruta Modhera-Patan-Sidhpur. La primera parada debería ser el Templo del Sol de Modhera, una auténtica obra maestra de la arquitectura. Es mejor visitarlo por la mañana, cuando la luz del sol se filtra entre los pilares ricamente esculpidos y se refleja en el estanque escalonado del templo, creando una escena casi irreal. Después hay que continuar hasta Patan, famosa por sus exquisitos saris de seda patola y por el Rani-ki-Vav, un espectacular pozo escalonado del s. xi distribuido en siete niveles y decorado con más de un millar de esculturas talladas con un nivel de detalle asombroso. Muy cerca se encuentra Sidhpur, una polvorienta localidad que, de forma sorprendente, alberga algunos de los havelis más impresionantes que he visto jamás. Estas mansiones del s. xix, de inspiración europea, lucen fachadas en tonos pastel, balcones con celosías y una elaborada decoración de estuco. Muy pocos viajeros llegan hasta aquí, y precisamente ahí reside parte de su encanto.

Al sur de Ahmedabad, Vadodara (también conocida como Baroda) ofrece una experiencia completamente distinta: muestra la refinada elegancia de un antiguo estado principesco. La primera vez que contemplé el Palacio Lakshmi Vilas me quedé pasmada. Todavía residencia de la familia Gaekwad, antigua dinastía gobernante de Baroda, este icono de la arquitectura indo-sarracena es cuatro veces más grande que el londinense Palacio de Buckingham. Pero el verdadero tesoro de la zona es el Parque Arqueológico de Champaner-Pavagadh, Patrimonio Mundial de la Unesco, donde uno puede pasear entre antiguas mezquitas, murallas y pozos escalonados prácticamente en solitario.

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Imagen del Rann de Kutch. © lego 19861111 / Shutterstock

Del reino de los leones al desierto blanco

Ningún viaje por Guyarat estaría completo sin un encuentro con su naturaleza más salvaje. El Parque Nacional del Bosque de Gir es el único lugar del mundo donde es posible ver leones asiáticos en libertad. Los safaris son emocionantes y, al mismo tiempo, muy accesibles y seguros gracias a una excelente organización y a la existencia de cómodos alojamientos en los alrededores. Además, el aumento de la población de leones hace que los avistamientos sean bastante frecuentes.

Como colofón a una ruta por Guyarat, se puede viajar hacia el norte hasta el Rann de Kutch, un desierto arcilloso con inmensas salinas blancas que se extienden hasta perderse en el horizonte. Si las fechas del viaje lo permiten, vale la pena hacer coincidir la visita con el Rann Utsav (entre finales de octubre y principios de marzo), un festival que celebra la artesanía, la música y la danza locales bajo un cielo iluminado por la luna. La mejor forma de vivir esta experiencia es alojarse en uno de los campamentos de tiendas, donde se disfruta de actividades culturales, paseos en camello y gastronomía local.

Lo que hace del estado más occidental de la India un destino verdaderamente excepcional no es un monumento concreto, sino la forma en que su historia, su artesanía y su naturaleza salvaje se entrelazan con absoluta naturalidad, facilitando un viaje inolvidable.

No te vayas sin...

Visitar los yacimientos de Lothal y Dholavira, los más importantes de la antigua civilización del valle del Indo, para descubrir una de las primeras culturas urbanas del mundo. 

Admirar la riqueza y diversidad de la artesanía tradicional de Kutch en el extraordinario museo del Centro de Diseño de Vida y Aprendizaje (Living and Learning Design Centre) de Shrujan, cerca de Bhuj. 

Darse un festín en Manek Chowk, plaza que acoge el animado mercado nocturno de comida callejera de Ahmedabad, y atreverse con algunas de sus sorprendentes fusiones gastronómicas, desde un sándwich de piña a una dosa de chocolate y queso.

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