Cruzando fronteras y conectando ciudades en poco tiempo, los trenes de alta velocidad han evolucionado muchísimo desde que el primer tren bala atravesó Japón en 1964.
Para conocer realmente Cartagena de Indias hay que ir más allá de las fotogénicas escenas callejeras y penetrar en su alma, oculta en las animadas plazas donde se congregan los residentes,
Unos farolillos rojos marcan los límites del Pequeño Japón de São Paulo, donde los paulistas disfrutan de distintas cocinas y compran desde catanas hasta cosmética coreana.